martes, 7 de octubre de 2014

Todo sobre el Pre y Post Operatorio



Frente a una operación de cirugía estética, los tratamientos estéticos previos y posteriores mejoran los resultados, facilitan la recuperación y, en general, suponen un beneficio para el bienestar del paciente. Cuando un paciente opta por someterse a una operación de cirugía estética, la colaboración entre su médico y su esteticista resulta esencial: preparar la piel y el cuerpo con anterioridad facilita la operación, y la recuperación siempre es más rápida y efectiva con los tratamientos adecuados. Te contamos cómo:


Blefaroplastia

La cirugía estética en los párpados consiste en extraer las bolsas de grasa en párpados inferiores y en corregir la caída de los párpados superiores debido al exceso de piel y a la laxitud del músculo, características que hacen parecer estar cansado, tener más edad, y que incluso puede interferir en la visión. Antes de realizar una blefaroplastia es conveniente garantizar la oxigenación tisular para lograr una correcta cicatrización. Es importante abandonar el hábito del tabaco, al menos, dos semanas antes para garantizar la perfecta vascularización de los tejidos, así como evitar el consumo las 4 semanas posteriores. Una vez realizada la intervención, es esencial la eliminación del edema para evitar que la piel pierda turgencia. Ya retirados los puntos de sutura a los 4 o 5 días, se realizan drenajes linfáticos manuales faciales, que nos van a ayudar a eliminar el líquido acumulado y la inflamación. Tres semanas después se inician masajes sobre la cicatriz en sentido trasversal para evitar la formación de fibrosis. Los drenajes ayudan a la eliminación del hematoma, con el objetivo de evitar la hiperpigmentación cutánea posterior.


Lifting facial

Esta técnica quirúrgica consiste en tensar los músculos faciales, eliminando el exceso de grasa y redistribuyendo la piel de la cara y el cuello. Está aconsejado en pacientes con laxitud en cara y cuello, pero cuya piel conserva cierta elasticidad. La colocación de las incisiones varía mucho según la estructura facial de cada paciente. Para preparar la piel antes de la intervención, son aconsejables tratamientos tópicos faciales con factores de crecimiento epidérmico, agentes hidratantes, estimulantes de la formación de colágeno y elastina y oxigenantes para garantizar la correcta cicatrización de la piel.

Asimismo, los masajes circulatorios son de gran ayuda para asegurar la llegada de nutrientes a la piel a través de los vasos sanguíneos. Es obligatorio eliminar el tabaco un mes antes, ya que fumar afecta al comportamiento de las plaquetas y complica la coagulación. Una vez realizada la cirugía es importante controlar el edema y los hematomas. El drenaje linfático manual es el tratamiento principal a aplicar durante las 2 o 3 primeras semanas, ya que ayuda a la cicatrización del tejido, disminuye las molestias postoperatorias y acelera la recuperación. Esta técnica debe aplicarse a razón de una sesión diaria durante los primeros siete días, para pasar a días alternos en la segunda semana y al menos dos veces por semana durante dos semanasmás. 
A partir de las seis u ocho semanas, podemos introducir técnicas de masaje para reducir la cicatriz, como el pinzado rodado, los pellizqueos o el masaje en zigzag, que incrementan la elasticidad de la piel y desfribrosan la zona. A partir del décimo día podemos optar por los ultrasonidos de baja intensidad y frecuencia media, que disminuyen la fibrosis, aumentan la permeabilidad de las membranas celulares, y reducen el dolor y la inflamación.



Liposucción o laserlipólisis

Es una técnica quirúrgica utilizada para eliminar depósitos de grasa localizados en determinadas zonas
del cuerpo, tales como abdomen, nalgas, caderas, muslos, rodillas, tobillos, brazos, cuello y mejillas.

Previamente a esta intervención es recomendable preparar el tejido dérmico y subdérmico, para lo que se aconseja adoptar una dieta proteica con la que perder el exceso de peso si fuera necesario. Para conseguir reducir los tabiques fibróticos entre los adipocitos, se aconseja también un tratamiento con terapia subdérmica mecanizada. Tras la intervención, es habitual la aparición de fibrosis, sobre todo en los puntos donde se introduce la cánula. Esta fibrosis puede ser debida tanto al edema como a la posible necrosis de grasa que no se haya llegado a extraer, o a la formación de túneles donde se organiza tejido cicatricial. Para la prevención de la fibrosis postquirúrgica conviene realizar drenaje linfático manual lo antes posible. Las sesiones pueden comenzar en el momento en el que el cirujano lo indique, aproximadamente a partir del cuarto o quinto día tras la intervención, aunque en ocasiones puede ser al día siguiente. Se recomiendan alrededor de 10 a 12 sesiones, diarias durante la primera semana y posteriormente una o dos veces por semana. El uso de ultrasonidos disminuye la inflamación

y la viscosidad del medio intersticial, por lo que, utilizados tras dos semanas de la intervención, ayudan a la reabsorción del edema y a disminuir la fibrosis y los hematomas. Además del drenaje linfático manual, la presoterapia es un buen complemento a utilizar a partir del segundo día si así lo autoriza el cirujano, preferiblemente con equipos que permitan regular la presión por segmentos y elegir programas adecuados a cada caso. Otras posibles herramientas son la endermología y masaje de fricción, que puede movilizar acúmulos grasos y fibrosis mientras no se movilice la piel en exceso durante las primeras semanas, y la radiofrecuencia dual, que se puede utilizar a partir del tercer mes para mejorar el aspecto externo de la piel del área tratada y para compactar el tejido dérmico estimulando la formación de colágeno y elastina.



Cirugía mamaria

La cirugía mamaria es la intervención más común entre las mujeres, ya sea una mamoplastia de aumento, una reducción mamaria o una pexia (levantamiento de pechos caídos). Sea cual sea su abordaje quirúrgico, se produce rotura de tejidos (glandulares, musculares y cutáneos) y alteración de la irrigación sanguínea tras la electrocoagulación de los pequeños vasos sangrantes durante la intervención.


Previamente a la cirugía se aconseja abandonar el hábito tabáquico, pues es muy importante la correcta oxigenación del tejido manipulado. Además, garantiza la correcta cicatrización no sólo de las estructuras internas, sino también de la piel, evitando dehiscencia de suturas, cicatrices anchas, etc. También es aconsejable preparar la piel con un tratamiento nutritivo en cabina. El tratamiento postoperatorio va encaminado a la reabsorción y evacuación del edema postquirúrgico, el cual se acumula alrededor de las mamas y provoca una tensión muy molesta para la paciente. Después de la cirugía, cuando el cirujano lo considere, se iniciará tratamiento con drenaje linfático manual, realizando finos movimientos en lugares muy concretos de la anatomía de la mama y de la axila. Con estos drenajes conseguiremos desaturar el sistema linfático de sustancias de desecho, así como favorecer la eliminación de los fármacos utilizados durante la cirugía. Podemos complementar con la técnica de inducción miofascial, de gran poder relajante que trabaja esencialmente sobre el tejido fascial mamario, tan importante para el movimiento de los músculos, los órganos y la piel: mediante una sincronización entre las manos del profesional y la respiración del paciente lograremos movilizar tejidos profundos, que ayudarán al correcto asentamiento de las prótesis mamarias y a la formación de una cápsula de calidad. También podemos utilizar el vendaje neuromuscular, que consiste en la colocación de unas cintas adhesivas con unas direcciones y tensiones muy delimitadas dependiendo de la zona del cuerpo que se quiera incidir, proporcionando una mejora del edema de las mamas, de las cicatrices, y del movimiento implante-músculo pectoral, tan importante para que el resultado sea natural.



Abdominoplastia

La cirugía del abdomen es un procedimiento quirúrgico complejo de reconstrucción de la pared abdominal, que consta de la eliminación del exceso de piel y grasa (dermolipectomía), reposición de los músculos rectos anteriores de la pared abdominal, cierre cutáneo a nivel infraabdominal y recolocación del ombligo. Se puede acompañar de la liposucción de los flancos. Antes de la cirugía se aconseja una preparación de 3 a 4 meses. En el caso de que haya sobrepeso, se pauta un tratamiento dietético personalizado, preferiblemente una dieta proteica, para reducir materia grasa. Es fundamental la reducción del hábito tabáquico, porque el consumo influye de forma negativa en la proceso de cicatrización. También conviene realizar un tratamiento reafirmante con radiofrecuencia corporal, logrando un aumento de la circulación de la zona que permitirá mejorar el metabolismo, aumentar la formación de nuevo colágeno, y disminuir líquidos y toxinas. El número de sesiones que se recomienda es de 4 o 5, con una pauta cada 15 o 20 días.

Se aconseja asimismo hidratar al máximo la piel del abdomen para favorecer así la cicatrización. Hoy en día ya no se entiende la abdominoplastia sin un tratamiento posterior de drenajes linfáticos, que pueden ser manuales o mecanizados. Se recomienda comenzar a los 15-20 días después de la cirugía, y realizar primero drenajes linfáticos manuales, debido a la inflamación y mayor sensibilidad de la zona que hay inmediatamente después de la cirugía. De esta manera se consigue la activación del líquido acumulado en los tejidos, mejorando así el edema y la inflamación posterior, y creando una sensación de bienestar gracias al efecto neurosedante de este tratamiento. Pasados dos meses se puede seguir con los drenajes manuales o pasar a la presoterapia, que realiza un drenaje linfático mecanizado mediante unas botas neumáticas que van realizando presión a diferentes niveles, consiguiendo también la eliminación del líquido acumulado. Para acelerar la cicatrización y mejorar el aspecto de las cicatrices, se recomienda un tratamiento tópico con cremas regenerantes-eestructurantes cutáneas hasta seis meses después de la cirugía.

Dra. Cristina de las Heras y Dra. Eva Hidalgo

Co-directoras de H&H Medicina Estética
http://www.hhmedicinaestetica.es/

miércoles, 1 de octubre de 2014

Origen y fin de la melanina

Aclarar la piel se ha convertido en una tendencia peligrosa ya que en muchas ocasiones se consigue mediante la aplicación de productos no regulados. Este uso puede conllevar la aparición de trastornos tan graves como la Ocronosis o el síndrome nefrótico.

Como ya se ha explicado, la pigmentación de la piel se debe a la melanina, responsable del color de las diferentes razas. La formación de melanina o melanogénesis tiene lugar en los melanosomas, en el interior de los melanocitos, situados en la capa basal de la epidermis. Este proceso está regulado por los rayos ultravioleta, por estímulos hormonales y por factores hereditarios. La melanina también proporciona protección frente a los efectos nocivos de las radiaciones UV. Las hiperpigmentaciones pueden ser producidas o agravadas por diferentes factores, tanto externos (fármacos fotosensibilizantes, cosméticos, rayos ultravioleta,…) como internos (trastornos ginecológicos, hipofisarios, hepáticos, tiroideos, suprarrenales, perimenopausia, estados carenciales, etc.).

¿Cómo se produce la despigmentación cutánea?
La despigmentación cutánea se consigue mediante el uso de fármacos, que inhiben la formación de nueva melanina, o con tratamientos queratolíticos (químicos o físicos), que reducen el número de queratinocitos impregnados de melanina (el peeling químico es uno de ellos).
Los principios activos más conocidos y utilizados para la despigmentacióncutánea son:

Fenoles: poseen actividad tóxica sobre los melanocitos.
Hidroquinonas: agente despigmentante más conocido. Actúa bloqueando la tirosinasa, la enzima que controla la formación o síntesis de melanina dentro del melanocito. Además, puede incrementar la degranulación de los mastocitos interrumpiendo la producción de nuevo pigmento. Se suele emplear en concentraciones del 2-3%, ya que con concentraciones mayores se incrementa su potencial de irritación. La acción de colorante es débil; sólo se pone de manifiesto después de varias semanas de aplicación y desaparece cuando se deja de aplicar el producto. Se suele asociar a otros aditivos también despigmentantes.
Ácido Ascórbico: su efecto despigmentante es difícil debido a su inestabilidad molecular; además de inhibir la tirosinasa, reduce la dopaquinona a dopa, lo cual dificulta también la formación de melanina. Se emplea a dosis de 2-3%.
Ácido Azelaico: con actividad antitirosinasa capaz de impedir la síntesis de melanina, se le considera responsable de la despigmentación causada por Pityrosporum. La legislación cosmética permite su empleo en concentraciones inferiores al 10%. Habitualmente se formula con ácido glicólico. Se suelen utilizar sus derivados, como la azeloglicina, ya que el ácido azelaico es difícil de incorporar a un cosmético al ser su punto de fusión alto.
Ácido Kójico: inhibe la tirosinasa mediante quelación del ión cobre de esta enzima. Este compuesto se obtiene del líquido fermentado de los hongos Aspergillusoryzaey Penicillium. En las formulaciones se añaden antioxidantes, como el ácido ascórbico. También bloquea la radiación solar.
Otros: Ácido Elágico al 1%, Ácido Cafeico al 2%, EDTA entre 3 y 4,5%, Niacinamida, Arbutina, Ácido Tartárico, procedente de la uva, Ácido Mandélico, procedente de las almendras amargas, Ácido Málico, procedente de las manzanas verdes, Ácido Láctico, que se obtiene de la leche fermentada, Ácido Glicólico, que se obtiene principalmente de la caña azucarera, la piña y las uvas y Ácido Retinoico, que normaliza la queratinización y la actividad de los melanocitos.


Debemos diferenciar claramente los tratamientos dirigidos a controlar la formación de nueva melanina de los tratamientos aclarantes cutáneos. Ambos se utilizan para la corrección de hipercromías faciales y corporales delimitadas. Sin embargo, estos últimos se emplean también con otros fines controvertidos.

El lado oscuro de los tratamientos aclaradores
Desde hace unos años se observa una tendencia creciente a la utilización de métodos blanqueadores no sólo para corregir las hipercromías sino también para aclarar pieles genéticamente oscuras. El uso de productos despigmentantes constituye una práctica extendida entre la población de los países del África subsahariana, la mayoría mujeres de clase media, que tienen como finalidad alcanzar un tono claro de la piel relacionado a una mayor belleza y un mayor estatus social.
Estos productos se adquieren a bajo coste en cualquier mercado, peluquería o salón de belleza. Existe gran difusión en las redes sobre cómo se preparan y utilizan por parte de personas inexpertas, no sanitarias y sin ningún rigor científico. Están compuestos por corticoides de alta potencia, hidroquinona a altas concentraciones, agentes cáusticos, derivados del mercurio, la mayoría combinados entre sí. Una de las consecuencias de su uso es la aparición de Ocronosis.
La Ocronosis es un síndrome causado por la acumulación de ácido homogentísico en los tejidos conectivos, muy asociado a la Alcaptonuria (se ha observado que este síndrome suele aparecer después de la aplicación de hidroquinona y de productos con resorcinol, fenol y mercurio, todos ellos empleados con fines despigmentantes). La Ocronosis exógena se debe a la administración de medicamentos que inducen a la formación de este metabolito que se acumula en la dermis papilar. Se presenta como manchas amplias, asimétricas, de color marrón a gris en la cara, cuello, espalda y es más frecuente en las personas de piel morena y negra.
La Ocronosis no depende de la concentración de hidroquinona, sino del uso prolongado de ésta. Se debe suspender el tratamiento para evitar la progresión de la mancha, ya que no existe un tratamiento útil para la misma. La hidroquinona es un derivado bencénico que bloquea la síntesis de melanina. Su uso debe ser inferior al 2% para evitar que ocasione irritación cutánea. En la fórmulas "secretas" suele estar en concentraciones superiores al 5% y puede llegar a actuar como carcinogénico, producir dermatitis irritativa o alérgica de contacto, telangiectasias, atrofia, acné y gran fotosensibilización cutánea. Además, como consecuencia del uso de corticoides tan potentes para contrarrestar los efectos irritantes de la hidroquinona, surgen estrías por atrofia cutánea, discromías, aumento del vello facial, acné inflamatorio y aumento a la susceptibilidad a infecciones cutáneas. También se debe tener en cuenta que su absorción es sistémica y que tiene efectos en otras patologías.
Por otra parte, la absorción sistémica de los mercuriales, que son usados como jabones o cremas, produce síndrome nefrótico y alteraciones neurológicas centrales (insomnio, trastornos de la memoria, etc.) y periféricas (neuropatía desmielinizante). El uso de mercurio se encuentra actualmente prohibido en los cosméticos dentro de la Unión Europea. El Peróxido (agua oxigenada), hipoclorito sódico y otras sustancias de origen desconocido, también se suelen encontrar en estas cremas de dudoso origen.
En el año 2011, la Agencia Francesa de Seguridad Sanitaria de los Productos de Salud (AFSSAPS) y la Dirección General de la Competencia, el Consumo y la Represión de Fraudes (DGCCRF) lanzaron una campaña de información al público tras comprobar que en los análisis efectuados en más de 160 productos no autorizados por Sanidad, se encontraron proporciones elevadas de elementos no conformes con la reglamentación y peligrosos para la salud. Estos dos organismos recomendaron a los usuarios que no recurrieran a la despigmentación o aclaración voluntaria y que, en el caso de hacerlo, si percibían efectos indeseables, consultaran con un médico.
Permanentemente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) alerta de los peligros del consumo de productos no regulados, aplicados en la clandestinidad, que contienen cantidades de mercurio entre sus activos para variar la pigmentación de modo irreversible (una tendencia que se ha convertido peligrosamente en un movimiento ideológico, extendido sobre todo entre las mujeres negras, movidas por unos cánones de belleza irreales).

Tipos de hipercromías

Pecas o efélides: manchas localizadas en la piel expuesta al sol, causadas por un número normal de melanocitos que crean una cantidad anormal de pigmento.
Nevus o lunares: manchas oscuras congénitas o adquiridas que no varían con la exposición solar, sino que se deben a un acúmulo de melanocitos.
Melasma: enfermedad adquirida, caracterizada por manchas simétricas de color café en las áreas de exposición solar (mejillas, frente, labio superior). Aparece con más frecuencia en pieles oscuras y el 90% de los afectados son mujeres. Para tratarlo es importante conocer su categoría: melasma epidérmico, dérmico o mixto.
Manchas seniles: parecidas a las pecas, pero no se aclaran durante el invierno.
Hiperpigmentaciones postinflamatorias: surgen tras quemaduras, erosiones de la piel, lesiones de acné, etc.

Dra. Cristina de las Heras

Medicina Estética y Antienvejecimiento

lunes, 22 de septiembre de 2014

Culto al cuerpo: tratamientos específicos para cada tipo de obesidad


Cada organismo es distinto, por lo que la obesidad se presenta en ellos también de formas diversas. Estudiar la distribución de la grasa y adaptar el tratamiento a aplicar asegura unos resultados más efectivos y duraderos.

La obesidad es una condición multifactorial en cuya aparición están implicados numerosos factores etiológicos, entre los cuales la herencia y el medio ambiente juegan un papel determinante. En un intento de definir la distribución de la grasa corporal y relacionarla con factores de riesgo cardiovascular, la SEEDO estableció unos criterios de distribución de la grasa corporal clasificando la obesidad de la siguiente manera:

1. De distribución homogénea o generalizada.
2. Abdominal, Androide o Central. Se da cuando la grasa se acumula en su mayoría en la región abdominal, existiendo un cociente cintura/cadera superior a 1 en el
hombre y a 0’9 en la mujer. Se subclasifica en subcutánea cuando se acumula la grasa en tejido subcutáneo, y visceral cuando existe un cúmulo de grasa alrededor de las vísceras abdominales, requiriendo para su diagnóstico técnicas de imagen como los ultrasonidos, la TAC o RMN. Esta grasa visceral es la que se asocia con un incremento del riesgo cardiovascular y al síndrome metabólico.
3. Glúteo-femoral, Ginoide o Periférica. Se denomina así a la acumulación
mayoritaria de grasa en las caderas, dándose un cociente cintura/cadera inferior
a 1 en el hombre y a 0’9 en la mujer. También se puede considerar obesidad
glúteo-femoral cuando existe un índice cintura/muslo inferior a 1’6 en el
hombre o a 1’4 en la mujer. Es la predominante en mujeres, y su aumento no
se relaciona con el riesgo cardiovascular.

Son diversos los factores que influyen en la distribución regional de la grasa corporal, así que, aunque la cantidad total de grasa corporal es mayor en la mujer que en el hombre a cualquier edad, la adiposidad visceral o intraabdominal predomina en los varones. En ambos sexos tiende a aumentar con la edad, y en la mujer el incremento es similar al del hombre a partir de la menopausia. Los hábitos de vida y la alimentación también tienen una relación directa con la distribución de la grasa corporal: el incremento de grasa abdominal se asocia a la ingesta de grasa, la ingesta de alcohol y el hábito de fumar; mientras que disminuye con la ingesta de fibra e hidratos de carbono y el ejercicio físico.

Las hormonas también juegan un papel primordial en la distribución de la grasa corporal. En el varón adulto, la grasa guarda una correlación negativa con la testosterona plasmática; mientras que en la mujer los estrógenos y la progesterona favorecen el acúmulo glúteo-femoral de la grasa, lo cual cambia tras la menopausia, donde el acúmulo tiende a hacerse central.

El Fenotipo Ginoide o tipo “pera” La celulitis de caderas y glúteos no debe ser considerada tan sólo un problema estético, sino que debe manejarse como una patología crónica del tejido celular subcutáneo. Esta afección, relacionada directamente con los estrógenos, aparece a partir de la pubertad y se mantiene prácticamente a lo largo de la vida. La celulitis engloba un acúmulo graso localizado en un área, asociado a un bloque del flujo circulatorio sanguíneo y linfático. Esto se traduce en un aumento de volumen a expensas de la grasa y del edema, por acumulación de líquido e insuficiencia circulatoria. El mantenimiento de esta situación conduce a la producción de tabiques fibróticos que se generan entre las células grasas (adipocitos), retrayendo la piel y dándole el aspecto típico de “piel de naranja”.

Tratamientos aconsejados.

Los tratamientos para la eliminación o modulación de esta patología exigen
que se aborden las tres causas implicadas en la misma.

Sin duda, el tratamiento de elección es la infiltración de los principios activos
que estimulan la eliminación del agua y toxinas acumuladas, aceleran el vaciamiento de grasa del adipocito y mejoran la microcirculación sanguínea. Esta técnica, denominada mesoterapia, se caracteriza por la aplicación de estos principios que actúan potentemente con mínimas dosis en un punto muy concreto de la dermis, el mesodermo, a través de una finísima aguja, mapeando la zona implicada de manera superficial, así como los trayectos venosos y linfáticos por donde se realizará la eliminación de dichos “detritus”.

La mesoterapia es una técnica que debe realizar un especialista, cuyo criterio de elección del fármaco para la corrección de la patología es fundamental para la seguridad y el éxito del tratamiento. Se lleva a cabo en sesiones semanales durante el tiempo que paute el especialista, y los resultados se  observan a partir de la tercera o cuarta sesión.

La utilización de ondas de radiofrecuencia como complemento de la mesoterapia es muy útil para tratar otros aspectos asociados a la celulitis de piernas y glúteos. Esta técnica se basa en el calentamiento de la dermis profunda e hipodermis para conseguir, por un lado, un vaciamiento del adipocito por efecto térmico, y por otro, una mejoría del tono cutáneo por formación directa de fibras de colágeno y elastina. Consiste en la aplicación de un transductor de ondas de radiofrecuencia sobre la superficie de la piel, alcanzando una temperatura en superficie de 42 o 43ºC y de 55ºC en la dermis profunda. La mejoría se observa desde la primera sesión, pues no sólo modela la dermis y favorece el drenaje de toxinas y agua, sino que gracias al efecto térmico se aprecia una mejoría de la textura y tensión de la piel. Se realizan sesiones que varían entre los 7 días (en caso de equipos de radiofrecuencia más superficiales) y las 3 a 5 semanas (en caso de equipos que asocian una manera de trabajo monopolar y bipolar, es decir, en superficie y profundidad).

Otros factores celulíticos


Existen factores externos que empeoran una celulitis por afectar a una o más de las facetas que la originan: la ingesta de alimentos calóricos y elaborados con grasas saturadas (como los alimentos precocinados, el café, el alcohol y el tabaco) que empeoran la microcirculación, o la falta de ingesta de fibras, que mejoran el tránsito intestinal y por tanto la eliminación de toxinas. El sedentarismo también influye negativamente, ya que no favorece la correcta circulación sanguínea y empeora el retorno venoso y el estreñimiento.
La flacidez muscular (que no cutánea) también es otro aspecto a valorar en el tratamiento del contorno corporal. En este caso, el ejercicio físico aeróbico, así como la tonificación de glúteos y cara interna de los muslos, es la herramienta clave para conseguir un tono perfecto. Las plataformas vibratorias bien dirigidas y su uso constante son una excelente vía para el entrenamiento corporal tanto en el domicilio particular como en el gimnasio, pero es importante garantizar siempre el consumo de proteínas de bajo índice calórico para conseguir la energía y firmeza necesarias.

La Grasa Androide o Abdominal.
Como ya hemos mencionado, ésta se caracteriza sobre todo por un aumento del contorno abdominal, asociada o no a grasa subcutánea, y “pellizcable” con los dedos. Al ser una grasa relacionada con la disminución de la testosterona plasmática en el varón y de estrógenos en la mujer menopáusica, es más frecuente encontrarla a partir de una determinada edad o bien asociada a excesos en el consumo de alimentos hipercalóricos. Es una grasa resistente a la dieta
y al ejercicio físico, aunque mejora notablemente con dietas
de restricción calórica. Cuando se trata de grasa subcutánea, podemos abordarla
con técnicas superficiales que penetren en la dermis hasta llegar al adipocito. La primera técnica que se utilizó era la infiltración de medicamentos lipolíticos (“quemagrasas”) que redujeran el volumen del adipocito, pero la mesoterapia ha
sido secundada por otras técnicas para la eliminación o reducción del adipocito.

La cavitación es una técnica que se realiza con un equipo de ultrasonidos de frecuencia baja. Tras la infiltración en el tejido adiposo de una solución hipoosmolar, se aplica el ultrasonido, que provoca un efecto mecánico, por un lado, sobre la membrana del adipocito para desestabilizarla y romperla; asimismo, el agua infiltrada en el adipocito vibra con la onda y se forman microburbujas de aire, que confluyen entre sí hasta provocar una implosión, con la consiguiente ruptura del adipocito.

Conseguir este efecto requiere de una técnica muy depurada, tanto en la infiltración como a la hora de elegir la frecuencia de emisión del ultrasonido que consiga romper la membrana del adipocito, pero el proceso se ha simplificado con la utilización del deoxicolato cálcico, una sustancia que al infiltrarse específicamente en la grasa produce una necrosis de la misma sin posibilidad de que vuelva a aparecer. Es un tratamiento que se realiza exclusivamente en grasa subcutánea, siempre y cuando la zona a infiltrar cumpla una serie de requisitos, siendo las más comunes abdomen y flancos.

Contra la retención de líquidos existen numerosas patologías y situaciones relacionadas con la retención hídrica corporal: la ingesta de fármacos implicados en la retención de agua o ganancia de peso (como antihistamínicos, corticoides, o terapia hormonal), hábitos tóxicos, la historia menstrual, patologías cardiacas o renales, afecciones pulmonares o hepáticas, insuficiencia venosa o linfática (a causa de cirugías previas o traumatismos), etc. En la historia médica de cada individuo deben recogerse datos acerca de la historia personal y familiar del paciente para descubrir las posibles causas de esa retención de agua. En primer lugar debe buscarse el origen del edema y cuantificarse su severidad. Una vez diagnosticado, la aplicación de un drenaje linfático manual o, en su defecto, presoterapia, consigue la apertura de los canales linfáticos, que reconducen el agua corporal acumulada extracelularmente hacia el exterior a través de la orina principalmente. Por encima de todo, una adecuada lucha contra la obesidad debe incluir una adecuada reeducación alimentaria, proponer un estilo de vida saludable y medidas higiénico-posturales para favorecer el drenaje. Pero lo más importante es ser consciente de que cuidarse es una actitud saludable, y crear hábitos es la única manera de mantener los éxitos en el tiempo.

Dra. Cristina de Las Heras

miércoles, 9 de julio de 2014

Cuidados faciales antes del verano a los 30, 40 y 50

Estamos deseando que llegue el verano pero quizá nos lamentemos de que nuestra piel no está lo suficientemente preparada. Para lucir una piel espectacular es necesario una puesta a punto con tratamientos que revitalicen y preparen la piel, para poder así enfrentarnos a agentes externos como el sol, agua de mar y cloro de las piscinas que van a debilitar nuestra piel.

Los tratamientos faciales dependerán del estado previo de la piel, del grado de fotoenvejecimiento y envejecimiento cronólogico y de exposición a agentes externos como el sol, polución, tabaco…

Antes de los 30

Los tratamientos faciales van a ir encaminados fundamentalmente a la renovación de las células muertas y a la rehidratación cutánea.

Durante los meses fríos se produce un aumento de impurezas sobre la piel porque la sudoración, que ayuda a barrer las toxinas de la epidermis es menor. Por otra parte, las células muertas se acumulan sobre las nuevas, actuando negativamente en el aspecto de nuestra piel.

El tratamiento más indicado para producir una renovación cutánea facial son los peelings superficiales. Este tratamiento nos ayuda a deshacernos de la primera barrera producida por el exceso de sol, las adversas condiciones medioambientales y una incorrecta higiene facial. Al romper las uniones entre los queratinocitos se produce una eliminación del estracto córneo desvitalizado. Las sustancias químicas que podemos utilizar son diversas: ácido acetil salícico, arginina, ácido glicólico, retinol…

El retinol es un precusor del ácido retinoico, el cual favorece la producción de colágeno tipo III y aumenta el efecto exfoliante celular. Del mismo modo es un activador de la fibrolisina, responsable de degradar la fibrolisina presente en los coágulos y es inhibidor de diversos factores angiogénicos, promotores de la formación de vasos. El ácido salicílico compuesto relacionado con la aspirina, tamponada a un pH óptimo. Este peeling es muy eficaz y seguro y produce exfoliación suave y superficial de la piel. Su aplicación estimula la renovación de la piel y elimina las células muertas e impurezas retenidas en los conductos pilosebáceos.

El ácido glicólico, es un alfahidroxiácido que disminuye la cohesión de los corneocitos, reduce pues el estracto córneo y mejora la elasticidad de la piel.
Posteriormente a la renovación cutánea, realizaremos una rehidratación cutánea con ácido hialurónico y vitaminas para aportar a la piel luminosidad, hidratación y tersura.

A partir de los 40


Ya empiezan a hacerse evidentes signos de fotoenvecimiento y envejecimiento cronólogico cutáneo, como pequeñas arrugas dinámicas, léntigos solares, cambios pigmentarios y telangiectasias o pequeñas dilataciones vasculares.

El primer paso sería un tratamiento de rejuvenecimiento facial no ablativo con luz pulsada intensa para eliminar esas pequeñas pigmentaciones cutáneas y dilataciones vasculares consiguiendo una piel más homogénea, luminosa y con mayor tersura. Los resultados son inmediatos y progresivos, y permite una incorporación a su vida social y laboral inmediata.

Después, dependiendo de cada caso en particular (grado de envejecimiento de la piel, flacidez cutánea …), completaríamos con un tratamiento de rehidratación cutánea con ácido hialurónico y vitaminas ,asociado o no a una bioestimulación cutánea con factores de crecimiento plaquetarios.

La bioestimulación cutánea consiste en infiltraciones faciales muy superficiales de plasma rico en plaquetas, que hemos obtenido de una muestra de sangre del paciente. Las plaquetas liberan unas substancias denominadas factores de crecimiento plaquetario, que hacen que nuestros fibroblastos sinteticen colágeno y regeneren la piel. Es el tratamiento de reparación dérmica por excelencia.

A partir de los 50

El envejecimiento cronológico de la piel se manifiesta con arrugas ya marcadas en reposo, con una piel más apagada, alteraciones pigmentarias y telangiectasias intensas e incluso aparición de queratosis visibles. Hay una pérdida de elasticidad cutánea con producción excesiva de fibra de elastina anormales.

Recomendamos un tratamiento de rejuvenecimiento facial con láser fraccionado como tratamiento integral del envejecimento cutáneo en todas sus manifestaciones. El procedimiento consiste en realizar, micropuntos de impacto perfectamentamente diseñados y homogénos entre los que queda una superficie constante de piel no dañada que nos va a servir para una rápida regeneración. Al mismo tiempo, al penetrar profundamente en la dermis, produce un calentamiento dérmico que favorece la remodelación de colágeno. Este método “fraccional” hace que la piel se ponga en marcha rápidamente desde las zonas sanas con un proceso de curación natural creando un tejido sano sin imperfecciones.

Se completará, valorando cada caso en particular, con un tratamiento de bioplastia facial con ácido poliláctico para estimular la formación de nuevo colágeno redensificando la piel y mejorando la pérdida de tersura o con ácido hialurónico reticulado para devolver al rostro los volúmenes pérdidos y aportar tensión y definición al óvalo facial.

Independientemente de los tratamientos comentados anteriormente es necesario proteger la piel de los efectos nocivos del sol con protectores solares. Se aconseja utilizar un factor de protección alto sobre todo en la cara, el más recomendado sería un factor de protección 50+, que es la máxima protección.

Así mismo se aconseja con carácter preventivo, reforzar con fotoprotectores solares orales unos meses antes de la exposición solar, con el fin de preparar adecuadamente a la piel para la temporada estival; de este modo, la piel va adaptando su pigmentación progresivamente y de manera previa a las primeras exposiciones solares directas. El tratamiento, para que sea eficaz, precisa de una o dos tomas diarias “dependiendo del laboratorio de que se trate.

Eva Hidalgo. Dra en H&H Medicina Estética

martes, 17 de junio de 2014

Alidya, el primer tratamiento médico diseñado para combatir la piel de naranja y la celulitis

ALIDYA®, es el primer tratamiento médico específicamente diseñado para combatir la piel de naranja y la lipodistrofia ginoide (celulitis) en todas sus fases. Se trata de una solución médica, eficaz y segura, que permite tratar y prevenir la aparición de la celulitis, con resultados satisfactorios que puede ser combinada con otros procedimientos médico-estéticos destinados al mismo fin.

Se trata de una solución inyectable no homeopática y con marcaje CE, patentada por el Dr. Pascuale Motolese, creador de Aqualyx® (compuesto médico indicado para el tratamiento de acúmulos de grasa), quien comenzó a investigar sobre el eterno problema femenino de “las lipodistrofias”, y tras diversos estudios ha patentado este producto conocido con el nombre de Alidya (Agentes Anti-lipodistróficos). El tratamiento debe ser realizado por un especialista debidamente formado en la aplicación del producto.

ALIDYA® está diseñado para neutralizar la actividad tóxica del hierro y favorecer su eliminación, así como para cambiar el pH del tejido (volviéndolo básico) y devolver el equilibrio a la estructura del tejido graso. Su aplicación es por vía mesoterápica en zona afectada por celulitis.  Para conseguir un buen resultado son necesarias de 7 a 12 sesiones, dependiendo de la fase evolutiva en la que se encuentre la celulitis. Las sesiones se realizan una vez por semana y los resultados se pueden empezar a apreciar a partir de la 3ª sesión. 

¿Tiene efectos secundarios? 

Las molestias provocadas por la técnica son mínimas ya que se realiza mediante infiltraciones con micro-agujas. El efecto secundario que podemos observar con más frecuencia es la posible aparición de hematomas, una ligera inflamación del tejido y un enrojecimiento en la zona tratada, que desaparece en las horas posteriores.

Más información: http://www.hhmedicinaestetica.es/

martes, 10 de junio de 2014

Más allá de la belleza…… la medicina de la ciencia

Cuidar la imagen personal resulta trascendental en nuestro tiempo. Todo aquello relacionado con nuestro aspecto físico tiene una importancia especialmente emocional para el bienestar completo.

Desde hace varias décadas, gracias al progreso de la medicina, de la alimentación, de la educación y a la evolución natural de nuestros genes, tener una buena salud no es algo tan llamativo como lo era antes. Ahora vamos más allá y buscamos un confort de vida: la medicina de la calidad de vida. Aparecen otras disciplinas de la medicina como es la medicina antienvejecimiento y la medicina estética.

La medicina estética aparece con el fin de mejorar nuestro aspecto, pues el físico en muchas personas es un atributo esencial en la elaboración de su identidad y como consecuencia le va a servir para fortalecer su autoestima. No olvidemos la definición de salud en el preámbulo a la Constitución de la OMS (Organización Mundial de la Salud), adoptada en Nueva York en 1946: “ La salud es un estado completo de bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de lesiones o enfermedades…La salud es condición básica par la felicidad, las relaciones armoniosas y la seguridad de todos los pueblos.

En un primer momento, el enfoque de la medicina estética era principalmente correctivo, tengo un surco nasogeniano marcado, lo relleno, hoy en día va más allá, busca basándose en los avances de la ciencia, terapias preventivas, antiaging, que puedan retrasar, más que tratar, los efectos del paso del tiempo.

Aparecen tratamientos novedosos como la bioestimulación facial con PRP (plasma rico en plaquetas), que por un proceso meramente fisiológico va a estimular la producción de nuevo colágeno, fundamentalmente para retrasar el envejecimiento dérmico.

Asimismo aparecen nuevas tecnologías encaminadas a retrasar el envejecimiento cutáneo como la radiofrecuencia, láseres fraccionados…que nos van a permitir tratar de una manera más integral y completa el envejecimiento de la piel, combinando terapias correctivas y preventivas.

También mencionar que desde un punto de vista médico, las técnicas específicas para mantener y corregir los problemas estéticos han ido aumentando de complejidad, porque hemos pasado de unas técnicas puramente cosméticas a la aplicación de tratamientos integrales que no sólo tienen en cuenta la cosmética , sino la farmacología, el ejercicio, la electroterapia, la medicina física, la psicoterapia...